Historia

 

A raíz de la salida de los judíos de España en el siglo XV como resultado del edicto de expulsión promovido y ejecutado por los Reyes Católicos, los reductos de judíos y juderías en todo el territorio español fueron desapareciendo progresivamente debido al éxodo hacia otras tierras, principalmente hacia países norteafricanos bañados por el Mediterráneo como Marruecos, Argelia, Túnez, Turquía, etc…

La numerosa y organizada sociedad judía que vivía en Málaga, no escapó como el resto de sus correligionarios a la persecución, prohibición de ejercer rito, quemas en plazas públicas, matanzas, etc…

La judería de Málaga, de la cual aún hoy quedan claros vestigios del entramado y empedrado de sus callejones, se encuentra en el entorno del casco antiguo de la ciudad delimitada por las calles Granada, Alcazabilla, San Agustín y Cister. En los jardines situados frente al teatro romano, en la calle Alcazabilla, y como irrefutable prueba del pasado judío de Málaga, se alza la estatua del destacado poeta y filósofo judío andalusí Shelomo Ben Yehuda (Ibn Gabirol).

A pesar del bagaje que poseemos de la historia de los judíos en Málaga y en el periodo posterior a la expulsión, entre el siglo XVI hasta principios del s. XX, no se conocen documentos oficiales, institucionales o escritos, que manifiesten una presencia de judíos en Málaga.

Tuvo que ser a principios del s. XX cuando los primeros judíos llegaron a España a raíz de la 1ª Guerra mundial como refugiados de una situación insostenible en Europa. En este caso, si que se sabe de la presencia, a partir de los años veinte, de judíos que se instalaron principalmente en Madrid y Barcelona y desarrollaron sus profesiones, consiguiendo establecerse con muchas dificultades en la sociedad española no exenta de mitos antisemitas.

En Málaga, se tiene pleno conocimiento de que los judíos volvieron a la ciudad en los años cincuenta. La procedencia de los mismos en este caso ya no fue europea sino que, paradójicamente, volvían desde donde realmente se marcharon cuando fueron expulsados 500 años atrás en la historia de España.

Las circunstancias de la falta de una convivencia en armonía y en paz, en países del norte de África como Túnez, Argelia y principalmente Marruecos forzaron la marcha de los judíos hacia la tierra de la cual partieron, conservando sus hábitos, lengua, métodos y cultura españoles. A raíz de la progresiva independencia de Francia y España que alcanzaron estos países árabes ribereños del Mediterráneo, los judíos fueron agrupándose en comunidades en el territorio español, siendo Málaga una de las más importantes concentraciones de todo el territorio.

En las décadas de los 50 y 60, con un flujo continuo de judíos llegando a Málaga desde ciudades como Tánger, Tetuán, Larache, Casablanca, Rabat, etc….los rezos se hacían de forma esporádica, sin lugar de culto fijo y en domicilios particulares. En este momento se podrían contabilizar entre 100 y 150 personas que formaban el conjunto de judíos provenientes principalmente de Marruecos, sin existir un centro oficial de culto y con una comunidad en creación, bastante endeble, que invitaba a emprender un trabajo de estructuración de la misma en función de las expectativas.

Tuvo que ser a partir de 1960 cuando la comunidad se establece como tal y se inaugura la primera sinagoga en Málaga de culto judío en la calle Alhóndiga en el centro urbano de la ciudad. Esta sinagoga era pequeña, su aforo total era 80-100 personas. A continuación, se inauguro la parcela israelita en el cementerio San Rafael, hoy en día clausurada junto con las parcelas de las demás confesiones y que gracias a labores de continuo mantenimiento se encuentra muy bien conservada.

No tardaron en llegar los primeros establecimientos de comida Kosher que abastecían de carne y otros alimentos elaborados y procesados según la ortodoxia judía a la población de la ciudad. La comunidad florecía por momentos, se creaban instituciones judías de todo tipo y poco a poco Málaga se convirtió en un referente en el sur de España para los judíos que decidían retornar a Sefarad.

Ante este desarrollado y con judíos que continuaban llegando en los años 60 y 70 a Málaga, se hizo imprescindible buscar un lugar de culto de mayor aforo, ya que por momentos había que alquilar salas, como el antiguo teatro Ara en el paseo de Reding, para poder dar cabida a todos los asistentes en los rezos más significativos del calendario judío.

Así fue como en 1975 se inauguro la actual sinagoga con capacidad para 250-300 personas en la calle Duquesa de Parcent de la capital. Esto marcó un punto de inflexión a través del cual las actividades de toda la comunidad crecieron, así como el número de judíos censados en ese momento en nuestra capital y área metropolitana que ya estaba en torno a las 600 personas.

A partir de los años 80 la Cima (Comunidad Israelita de Málaga) comienza a absorber a judíos de las comunidades hermanas de Melilla y Ceuta, que se establecen y desarrollan sus profesiones por cuenta propia o ajena en la sociedad malagueña. La falta de universidad y las circunstancias socio-económica de estas dos ciudades españolas provocan que los estudiantes emigren a Málaga como opción cercana para poder estudiar sus carreras y poder desarrollarse como judíos en una comunidad plenamente establecida.

En los 90, y una vez clausurada la parcela israelita de San Rafael, se inaugura el vigente cementerio en la cercana localidad de Casabermeja, el cual será ampliado en breve.

Comienzan a llegar judíos de Europa para establecerse en Málaga y la Costa del Sol como segunda residencia o residencia para jubilados así como judíos latinoamericanos, por la inestabilidad en sus países. El origen de estos judíos, en la mayoría de los casos no es sefardí (españoles), sino asquenazí (centro europeos).

Después de la creación de las sinagogas de Marbella y Torremolinos a finales de los 80 Llego en el 2004 la guardería y el centro de estudios talmúdicos sitos en la calle Góngora de nuestra ciudad. La Comunidad se expande por Málaga capital y provincia, a partir del año 2000 el flujo migratorio de judíos provenientes de Marruecos se estanca prácticamente, se mantiene la entrada de judíos de Ceuta y Melilla que van y vienen debido a la proximidad y se diversifican las procedencias de otros lugares de familias que vienen a vivir a la Costa del Sol desde muy diversos puntos como Argentina, Venezuela, Israel y Europa en general.

En la actualidad la Cima está formada por unas 1500 personas censadas aproximadamente, las cuales pueden disfrutar de instalaciones como la actual sinagoga de la calle Duquesa de Parcent, varios centros de alimentación Kosher, un Mikve (baño para purificación), el Cementerio Israelita, un Centro de estudios Talmúdicos y un jardín de infancia.